Garré y su Contrabando de armas

La ministra Garré fue recientemente imputada por “contrabando agravado” de armas del Ejercito Argentino hacia los Estados Unidos.

El embarque de piezas de FAL (Fusiles Ametralladoras Livianos) y FAP (Fusiles Ametralladoras Pesados) fue señalado y detenido por la aduana fácilmente, ya que la subfacturación era tan evidente que no fue necesario recurrir a un estudio de valor para hacerlo. Eran 6700 kilos de partes de fusiles que iban a ser vendidos por solo 2600 dólares.

Además de la subfacturación, existían otras irregularidades en el envió, como números de serie limados, mellizos, piezas nuevas que habían sido declarada como usadas y partes con números de serie que no estaban autorizados por el Ministerio de Defensa.

Ante el evidente caso de contrabando, la ministra intento desligarse diciendo entre otras cosas, no saber lo que es un FAL, arma que es utilizada por todas las fuerzas armadas de la Argentina.

Esto es como si un ministro de economía dijera no saber lo que es un cheque. Esta claro que en el Ministerio de Defensa solo están preocupados por la política y la demagogia, no por la defensa del país.

Es evidente que Garré no ocupa ese puesto para dedicarse a la defensa, sino para desarmar, poniendo como excusa un discurso anacrónico y antimilitar, a las fuerzas armadas de un país al que se quiere someter, y de paso, sacar algún dinero extra.

Se sabe perfectamente que Nilda Garré tiene odio a los militares. Poner al frente de las Fuerzas Armadas del país a una persona que las odia, con una actitud revanchista que prioriza sus frustraciones ideológicas de hace treinta años a la realización de su tarea, que es la creación de unas fuerzas armadas capaces de sostener los intereses de la nación en el mundo, es un acto ilógico al que no se le encuentra sentido a menos que se piense en la intención de desmantelar el aparato defensivo nacional.

Mas allá de esto, Garré forma parte de un gobierno que pretende presentarse como la cara opuesta a los corruptos y decadentes gobiernos anteriores, criticando constantemente la ineptitud autista del gobierno de De la Rua y, sobre todo, el saqueo menemista de los 90.

Pero como los últimos hechos lo demuestran, se trata solo de una imagen artificial creada en base a hipocresía y mentiras, en parte para que los argentinos piensen que este gobierno se trata de algo nuevo y distinto a lo anterior, y en parte para tapar sus propios negocios corruptos y casos de ineptitud.

Es el mismo gobierno que se llena la boca hablando del contrabando de armas menemista a Ecuador y Croacia, el que tiene bajo su manto a una ministra de defensa traficante. Y es el mismo gobierno que se compara positivamente con el retardado e ineficiente gobierno de De la Rua, el que tiene como titular de defensa a una señora que no sabe lo que es un FAL.

La corrupción del estado kirchnerista no se limita a una ministra. La de economía, Felisa Miceli, renuncio para evitarle costos políticos al gobierno, por el escándalo del dinero presuntamente mal habido que escondió en su baño privado en el ministerio. Y la corrupción es tal que Garré intenta tapar un hecho de corrupción planteando que el juez que a acusa, es también corrupto, ya que esta cuestionado por un presunto pedido de coimas.

La corrupción no termino con los gobiernos anteriores a Kirchner. Sigue latente como nunca, y no se limita a personas o instituciones especificas: es estructural, existe en todo el aparato estatal en general, y en los grandes partidos que se lo reparten cada vez que hay elecciones.

El gobierno de Kirchner no representa un cambio, como intenta hacerle creer a las masas, ni tiene el más mínimo interés en proteger los intereses de los argentinos y combatir la corrupción. Al contrario: es producto directo de esta, y todos sus componentes participaron en los gobiernos anteriores de los que ahora pretenden desligarse de forma hipócrita.

Felisa Miceli, por ejemplo, fue representante de Roberto Lavagna ante el Banco Central de la Republica Argentina. Garre fue viceministra del interior durante el gobierno de De la Rua. Y el mismo Kirchner fue tanto menemista como duhaldista.

El actual gobierno es la clara continuidad de la corrupción y la impunidad de los gobiernos anteriores. Y no son estos mentirosos, sino un pueblo conciente y unido lo único que puede frenar esta continuidad y remplazar a estos grupos de oportunistas y delincuentes con verdaderos gobernantes.


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