Gobierno K:

Entre la demagogia y la “derecha” menemista

 

El general Juan D. Perón, en su basta obra "Doctrina Peronista", señala con respecto a la política lo siguiente: “La acción política ha de ser para amalgamar un pueblo, jamás para separarlo, disociarlo y contribuir a su propia destrucción interna. La misión de la política es dar una cultura cívica al pueblo, y jamás entronizar como sistema un caciquismo político” (Ediciones Machaca Güemes, pág. 109). Y en referencia a las finanzas nos ilustra: “La primera acción del gobierno para reconquistar su independencia económica fue nacionalizar el Banco Central de la República Argentina. Sería como decir que nosotros hemos nacionalizado el gobierno nacional” (pág. 195).

El actual presidente Kirchner se vanagloria de ser “peronista”. Pero es todo lo contrario. A pesar de sus “arengas populistas”, no es más que el típico político de derecha que acostumbramos a ver en nuestra lamentable política local, con la novedad de ser muy hábil en la demagogia y la manipulación como no se veía desde hacía bastante tiempo en nuestro país.

A su vez, lo que hoy en día se conoce como “Partido Justicialista” se caracteriza por tres aspectos sustanciales a tener en cuenta:
- Estar vaciado de todo el contenido cosmovisional-ideológico que le diera el gran líder del movimiento Nacional-justicialista.
- Ser la mayor estructura rosquera y de corrupción organizada de la política a nivel nacional.
- Ser funcional, como toda la partidocracia gobernante de turno, a la Usura o Alta Finanza Internacional (Sistema o Régimen de dominación mundial) que carcome a los Estados nacionales, manejando sus economías propias siempre para la ostentación, y una cada vez mayor y alarmante concentración de poder a nivel plutocrático.

Kirchner no expresa ninguna fuerza política nueva o renovadora, ni tampoco ejecuta ningún “proyecto nacional”. Esta última expresión es la que a cada momento nos hiciera recordar el derrotado candidato del oficialismo en el reciente ballottage de la ciudad Autónoma de Buenos Aires (anteriormente secretario porteño de Educación bajo la “gestión” de Carlos Grosso). Tampoco está en las antípodas de todo “menemismo” como nos quiere convencer. A pesar de sus típicas expresiones chauvinistas o de los grandes y coloridos carteles recordándonos lo “nacional, popular y federal” de este gobierno, el actual presidente es la continuación de aquel nefasto personero del Sistema de la década del ´90.

Al respecto, no deja margen a dudas un video recientemente editado por la revista Noticias que puede verse por Internet. En el mismo se muestra al por entonces Kirchner gobernador de la provincia de Santa Cruz (más gordo y joven) en pleno apogeo de Menem. Lo definía a éste, en 1998, como “el mejor presidente de toda la historia, desde Perón”.

Alberto Fernández, quien goza de reconocimiento y ostenta mucho poder en el gobierno, se había desempeñado en la era menemista como superintendente de Seguros de la Nación. Cabe señalar que Fernández no fue en rigor un menemista “clásico” u “ortodoxo”. Era del riñón de Domingo Cavallo, por esos momentos amo absoluto del ministerio de Economía, y quien lo puso en tan jerarquizada oficina. Además, luego fue legislador por el propio partido de Cavallo, cuando éste ya se había “peleado” con Menem. El actual ministro de Justicia, Alberto Iribarne, había sido viceministro de Carlos Corach en la cartera del Interior. Después se había hecho duhaldista, siendo esta la puerta que lo hizo llegar hasta Kirchner.

Daniel Scioli también estuvo con Menem, y no es un secreto. El riojano lo había introducido en la política. Fue diputado nacional por la Capital Federal pero luego estuvo al lado de Adolfo Rodríguez Saá, luego con Duhalde y por último con Kirchner, de quien es el vicepresidente y bendecido candidato a gobernador bonaerense.

¿Y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá? Fue secretario de Agricultura durante el gobierno de Menem. Antes había sido cafierista y luego se alió con Duhalde, a quien enfrentó en el año 2005. De esta manera se dio paso a la avanzada kirchnerista en la provincia más grande del país. Los nombres de funcionarios que hoy en día están en puestos claves de la administración pública son muchos más… ¿para qué seguir?

En el reparto desigual de la riqueza, la estructural problemática social nos indica que el 10% de los que integran las familias más ricas se llevan el 35,2% de los ingresos. Y el 10% más pobre apenas recibe el 1,2%. Si se amplía la comparación, el 20% más alto recibe el 52,2%. En la otra punta, el 20% más pobre participa con el 3,7%. Esto determina que 5,4 millones de argentinos, en promedio, dispongan para vivir de apenas 3,4 pesos por día (Clarín, sección El País, jueves 21 de junio de 2007, pág. 12).

A cuatro años del ascenso al poder del pseudoperonista Kirchner, y de la continuación de gobiernos gerenciales hacia los grandes banqueros internacionales, el actual presidente ejecuta una economía típicamente menemista y de “derecha”, una “neoconvertivilidad”:

El instrumento para mantener estable la relación 3$ (mínimamente fluctuante) = 1 U$S, o sea un “dólar alto”, consiste en la emisión de pesos por parte de Banco Central de la República Argentina (entidad hoy en día autárquica del Estado Nacional, según ley Nº 24.144, Carta Orgánica, capítulo 1°, artículo 1°). Este organismo, con los pesos emitidos de manera sistemática compra a los bancos locales los dólares que éstos poseen.


Para evitar que las grandes cantidades de pesos de los bancos se vuelquen al consumo, el BCRA pide “prestados” esos pesos, a cambio de letras LEBAC y NOVAC, pagándoles a los mismos un interés anual del 11%: A junio de 2007, el total de bonos (deuda pública) emitidos por dicha entidad es de aproximadamente $ 59.500 millones.


El BCRA coloca sus “reservas” en el circuito financiero mundial agiotista a una tasa no mayor del 6% anual, pagando a los bancos locales por esos bonos LEBAC y NOVAC una tasa del 11%. De esta manera, el Banco Central paga casi el doble de lo que recibe, con lo que sufre un quebranto general del 5%. Asimismo, el 47,45% de dólares de reservas del BCRA sirven de “garantía” o aval tácito de pago y devolución de dinero invertido por los bonistas (del cual, entre el 20 y el 40% fueron adquiridos por “inversores” extranjeros).

A pesar de la acción psicológica de hacernos creer que logramos la “independencia económica” por “cancelar” la deuda con el Fondo Monetario Internacional luego del pago de U$S 10.000 millones, ocurre todo lo contrario. Este organismo multilateral de especulación usurera sigue monitoreando las cuentas públicas de nuestro país. Pero además, Argentina sigue siendo miembro activo de tal organismo. El tan mentado “desendeudamiento” (exigido, por otra parte, por el propio FMI) sólo representa apenas un 7,5% del total de la deuda pública nacional.

Esta economía especulativa y funcional a los Amos del Dinero, se encubre con la consabida “Argentina de la producción y del crecimiento económico”. Igual que Menem. Y en este sentido, Duhalde tenía razón cuando hace más de cuatro años, en plena hecatombe y convulsión social, afirmaba abiertamente y sin pelos en la lengua: “¡El país no avanza porque tenemos una dirigencia de mierda… de una mediocridad absoluta!”. Claro, le faltó incluirse.


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